jueves, 25 de agosto de 2011

Animales de 4 patas


Hacía meses, muchos meses que me rondaba por la cabeza la idea de empezar un blog. Lo que tenía muy claro era el nombre que le iba a poner, ya que últimamente podría hacer una secuela de Bridget Jones, yo sola, sin personajes secundarios y con muy pocos escenarios. Todo muy así como yo, muy barato.

A todo esto iba dándole vueltas mientras salía de mi “trabajo” paseando por Diagonal. Por si el bochorno de las 15 horas no fuera suficiente, el carril bici se desplazaba más a la derecha, más a la izquierda para cada uno de los que van en bicing, pitándote y mirándote con cara de superioridad por viajar con un transporte sostenible, sostenible para la capa de ozono, pero no para los viandantes de las calles que tenemos que temer por nuestras vidas e ir mirando para atrás cada 3 pasos para no morir aplastados por el plástico de las bicis.

Como iba diciendo…mientras me dirigía a la parada de bus por uno de los laterales- porque no, yo no uso bici, Madre Tierra, voy a ir al infierno- ví un bulto en el suelo, envuelto, nuevo. Me paré con la esperanza que fuera un fajo de billetes, pero no, era una libretita infantil. En mi cabeza recreaba lo que podría haber sido el martirio de algún padre en la tienda, comprando la libretita antes de que le explotara la cabeza por la insistencia de algún niño. La miré, tenía un elefante estilo Babar con la trompa levantada y me dije: Marta, tienes que montar lo del blog. Es una señal.

Así, tan feliciana, con las ideas claras y con la esperanza de que aquello era una señal del destino me subí al bus, contándole a mi amiga immediatamente por whatsapp mi gran hallazgo y aceptando la idea de escribir el blog. Una vez en mi bus contaminante y abarrotado de gente, me iba haciendo paso entre la gente para llegar a no sé donde y encontrar equilibrio hasta llegar a mi parada (de las últimas, claro). Conseguí apoyarme levemente, con cuidado de no intimidar el espacio vital de nadie, pero el aire de una ventana lanzó volando mi T-10 a la mitad del bus, en el círculo metálico donde gira el eje del vehículo…al agacharme para recogerla (vale 8 euros y pico!!!) el bus frenó y me caí de 4 patas en medio del bus, en esa parte donde gira dando una imagen poco adecuada para aquellos que se dirigían hacía su esperada hora de comer. Allí me quedé, con una falda, a 4 patas y girando como un souvenir de los chinos.
Me levanté riendo, con cara de: ¡Ay, que descuido! Cuando por dentro estaba pensando: lñaksdjioáDHOIAshfdilaSHDFlkajsdfhñAJKLSDH.

Pensé que podría haber sido peor, me podrían haber pisado la mano, podría no haber llevado ropa interior o podrían haberme hecho una foto y subirla al Facebook. Las dos últimas juntas.

No estamos tan mal.


M.

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